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¿Qué significa el final de El viaje de Chihiro?

La respuesta

Que ya no es la misma niña que entró. Chihiro pasa la prueba de Yubaba, recupera a sus padres y sale por el túnel sin mirar atrás; ellos no recuerdan nada y ella no dice nada. Lo único que queda de todo aquello es la goma del pelo que le regalaron las trabajadoras de la casa de baños.

Conviene separar dos cosas: lo que ocurre y lo que quiere decir. Lo que ocurre está claro y se ve en pantalla. Lo que quiere decir lo dejó Miyazaki deliberadamente sin cerrar, y ahí es donde entran las teorías.

Lo que pasa, plano a plano

Haku recuerda su nombre —Nigihayami Kohakunushi, el espíritu del río Kohaku— y queda libre del contrato de Yubaba. Chihiro devuelve el sello robado, Sin Cara se queda con Zeniba, y Yubaba le plantea la última prueba: señalar a sus padres entre una docena de cerdos. Chihiro mira y responde que ninguno de aquellos cerdos es su padre ni su madre. Acierta.

Después Haku la acompaña hasta el límite del mundo de los espíritus, le suelta la mano y le da una única instrucción: que cruce sin volverse a mirar. Chihiro cruza. Sus padres la esperan al otro lado del túnel hablando de la mudanza como si no hubieran pasado ni cinco minutos. El coche está cubierto de polvo y de hojas secas.

Las dos pistas del último plano

La primera es el coche. Nadie lo comenta, la cámara no lo subraya y esas hojas dicen que ahí fuera ha pasado bastante más tiempo del que los padres creen. La película no aclara cuánto.

La segunda es la goma del pelo. Se la regalaron Rin y las demás en la casa de baños, y sigue brillando en su coleta cuando vuelve al coche. Es la única prueba material de que todo aquello ocurrió, y Miyazaki la deja pasar sin señalarla. Quien la ve, la ve.

No mirar atrás

La orden final de Haku es la regla más vieja del relato de descenso al inframundo: el mito de Orfeo funciona igual. Se sale mirando hacia delante, y quien se vuelve pierde lo que iba a recuperar. La película la aplica sin explicarla, como hace con casi todo.

Que Chihiro obedezca importa más de lo que parece. La niña del primer acto —la que se agarra al brazo de su madre y se queja del colegio nuevo— no habría podido. Esa es, en la práctica, la medida del cambio.

¿Se acuerda de algo?

No se sabe. La película no lo dice y Miyazaki tampoco lo ha aclarado. Hay quien lee en su cara del último plano un reconocimiento; hay quien sostiene que el olvido es precisamente el precio. Las dos lecturas se sostienen con el material que hay, que es poquísimo a propósito.

Lo que sí queda claro es lo que se lleva puesto, y no es un recuerdo: es una manera de comportarse. Chihiro entra en la casa de baños siendo incapaz de pedir un trabajo y sale habiendo negociado con Yubaba, aguantado a Sin Cara y sacado a un dios de río de debajo de una tonelada de basura. El final no premia el valor ni el talento, que ella no tiene. Premia haber aguantado.

Y Haku, ¿qué pasa con Haku?

Haku no muere. Recupera su nombre, queda libre y le dice a Chihiro que volverán a verse. La película lo sugiere y no lo enseña, que es distinto de confirmarlo. La versión que circula por internet según la cual Miyazaki habría dicho que Haku muere no tiene ninguna fuente detrás.

Las teorías, y por qué conviene tratarlas como tales

Las dos más repetidas son que el túnel es la muerte y que la casa de baños es un burdel. De la segunda hay una base real: Miyazaki declaró que la casa de baños representa la sociedad japonesa y que el ocio nocturno le parecía la mejor metáfora del país, y la palabra yuna, «mujer de los baños», designó históricamente a trabajadoras sexuales. De ahí a cerrar la lectura hay un salto que él nunca ha dado. De la primera no hay nada: es una interpretación de espectadores, buena o mala según el gusto, pero sin respaldo.

El estudio ha salido a desmentir teorías exactamente una vez, y fue con Totoro. Con Chihiro no lo ha hecho, y ese silencio es coherente con una película que se niega a explicarse desde el primer minuto.

Lo que dice la película y lo que le añadimos nosotros

La goma del pelo brilla en el último plano

Está en pantalla. Es la única prueba de que el mundo de los espíritus existió, y nadie la comenta dentro de la película.

El coche lleva polvo y hojas

También está en pantalla, y también sin comentario. Sugiere tiempo, no dice cuánto.

Chihiro recuerda lo que le ha pasado

No se sabe. Miyazaki no lo ha aclarado nunca y las dos lecturas caben.

Haku muere al final

No. Recupera su nombre y queda libre. El reencuentro se sugiere y no se muestra.

El túnel es la muerte y la casa de baños es un burdel

Teorías. La segunda se apoya en declaraciones reales de Miyazaki sobre el ocio nocturno japonés; la primera no se apoya en nada.

Cartel de El viaje de ChihiroCartel de El chico y la garzaCartel de Mi vecino TotoroCartel de Ponyo en el acantilado