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Mi vecino Totoro

Tonari no Totoro · となりのトトロ · 1988 · dirigida por Hayao Miyazaki

Una película sin villano, sin conflicto y sin prisa. Y aun así, la más querida de todas.

MiyazakiAños 80InfanciaNaturalezaIcono

En una frase

Totoro es el logotipo de Studio Ghibli. Nadie en 1988 apostaba por ella: fue un fracaso comercial en cines y un fenómeno absoluto en vídeo doméstico y merchandising.

Cartel de Mi vecino Totoro

El profesor Kusakabe se muda con sus dos hijas, Satsuki (once años) y Mei (cuatro), a una casa vieja en el campo para estar más cerca del hospital donde su mujer se recupera de una larga enfermedad. La casa tiene goteras, duendes de hollín y un alcanforero enorme en el jardín trasero.

Un día, Mei sigue a una criatura pequeña y translúcida hasta el hueco del árbol y se topa con Totoro, un ser gigante y peludo que duerme allí. No pasa mucho más. Eso es exactamente lo que pasa.

Fotograma de Mi vecino Totoro
Satsuki y Mei esperan el autobús bajo la lluvia junto a Totoro · Studio Ghibli

Análisis

La película que decidió no tener conflicto

Casi todo el cine infantil funciona con un antagonista. Totoro no tiene ninguno. No hay malo, no hay amenaza sobrenatural, no hay una lección que aprender al final. La tensión real —la única— es la enfermedad de la madre, y está fuera de plano casi todo el rato.

Miyazaki sustituye el conflicto por la atención. La película dedica minutos enteros a que llueva, a que un autobús no llegue, a que una niña espere sentada en el suelo. Ese tempo, que Ghibli llama ma (el intervalo, la pausa), es la razón de que la película se sienta como un recuerdo y no como una historia.

La enfermedad que no se nombra

La madre está ingresada por una dolencia larga que la película nunca especifica. Miyazaki, cuya propia madre pasó nueve años enferma de tuberculosis espinal cuando él era niño, sabía muy bien de qué estaba hablando: el miedo constante y de fondo, la culpa infantil, la sensación de que si te portas bien tal vez vuelva.

Todo el fantástico del film cuelga de ese hilo. Totoro aparece cuando Satsuki y Mei necesitan sostenerse. No es una casualidad: es una respuesta emocional dibujada, ni real ni falsa, exactamente como funcionan los amigos imaginarios de verdad.

Un paisaje que ya estaba desapareciendo

El campo de la película es el satoyama: el borde cultivado entre el pueblo y la montaña, un ecosistema mantenido por la agricultura tradicional japonesa. Miyazaki lo situó en los años cincuenta a propósito, porque en 1988 ese paisaje ya se estaba comiendo la periferia de Tokio.

Por eso la nostalgia de Totoro no es decorativa: es un acto de conservación. Y tuvo consecuencias reales. Las colinas de Sayama, que inspiraron el bosque, están hoy parcialmente protegidas gracias a un fondo ciudadano nacido al calor de la película.

Quería hacer una película que dejara a los niños con ganas de salir a mirar un árbol.

Hayao Miyazaki
Mei se topa con Totoro y los dos pequeños en el claro del bosque
Mei se topa con Totoro y los dos pequeños en el claro del bosque

Escenas clave y qué significan

1

La parada del autobús bajo la lluvia

Mitad del film

Satsuki, con Mei dormida a la espalda, espera a su padre de noche. Totoro aparece a su lado. Ella le presta un paraguas. Él descubre el ruido de las gotas sobre la tela y da un salto que hace caer un chaparrón entero del árbol.

Qué significa. Es probablemente la escena más famosa de la animación japonesa y no ocurre nada en ella. Su fuerza está en el silencio compartido: dos criaturas esperando la misma cosa. Miyazaki convierte la espera —el estado emocional básico de un niño con la madre en el hospital— en un momento de compañía. Y el paraguas, un objeto de adulto que Satsuki maneja con responsabilidad, es lo que ella puede dar: por una vez, cuida de alguien que no depende de ella.
2

El árbol crece de noche

Segundo acto

Las niñas y los tres Totoro rodean las semillas plantadas, hacen una danza y un bosque entero brota hacia el cielo. A la mañana siguiente, las semillas apenas han germinado.

Qué significa. La película deja deliberadamente abierta la puerta: ¿sueño o hecho? Miyazaki responde con los brotes reales del amanecer, que no confirman ni desmienten. Lo importante es la frase de Satsuki: «¡Ha sido un sueño! Pero no era un sueño». Es la definición más exacta de la infancia que ha dado el cine.
3

La sandalia en el estanque

Clímax

Mei ha desaparecido. Los vecinos encuentran una sandalia infantil flotando en el agua y llaman a Satsuki para que la identifique.

Qué significa. Aquí la película enseña por un segundo lo que ha estado conteniendo: la posibilidad real de la muerte. Satsuki mira, dice que no es de Mei, y el alivio del espectador es físico. Ese minuto de terror es lo que le da peso a los ochenta restantes: el mundo de Totoro es dulce porque el otro mundo también existe.
4

El maíz en el alféizar

Desenlace

El Gatobús deja a las niñas sobre un árbol frente al hospital. Ven a sus padres charlando y riendo. No entran. Dejan una mazorca con un mensaje grabado y se van.

Qué significa. El gesto define a Satsuki entera: comprueba que su madre está bien y no la molesta. Y la película se niega al reencuentro llorón que cualquier estudio habría rodado. Nos deja a la distancia exacta de una ventana, que es la distancia a la que los niños viven las enfermedades de sus padres.
Totoro descubre el ruido de la lluvia sobre el paraguas prestado
Totoro descubre el ruido de la lluvia sobre el paraguas prestado

Significados ocultos

Todo lo que la película dice sin decirlo: referencias, decisiones de dibujo, guiños culturales y lecturas que se sostienen con lo que hay en pantalla.

La enfermedad de la madre es la de la madre de Miyazaki

Nunca se nombra, pero el hospital se llama Shichikokuyama, igual que el sanatorio donde estuvo ingresada la madre del director con tuberculosis espinal entre 1947 y 1955. Toda la fantasía del film cuelga de ese hilo: Totoro aparece exactamente cuando las niñas necesitan sostenerse.

Satsuki y Mei son la misma persona

En el guion original había una sola niña. Al alargarse el proyecto, Miyazaki la partió en dos y les puso nombres que significan lo mismo: Satsuki es «quinto mes» en japonés antiguo y Mei es «May», mayo en inglés. Son la infancia dividida en dos edades: la que ya cuida y la que todavía se pierde.

El árbol es un santuario, no un escondite

El alcanforero está rodeado por una shimenawa, la cuerda sagrada del sintoísmo que marca la presencia de un kami. Totoro no es un monstruo del bosque: ocupa el lugar de una divinidad local, y la película lo trata con la cortesía con la que se trata a un vecino antiguo.

La sandalia en el estanque: el único minuto de terror

La película permite que la muerte asome durante sesenta segundos. Ese susto es lo que da peso a los ochenta minutos restantes: el mundo de Totoro es dulce porque el otro mundo también existe.

El maíz en la ventana: la distancia exacta de un niño

Las hermanas no entran en el hospital. Comprueban desde un árbol que su madre está bien y dejan una mazorca. Miyazaki se niega al reencuentro llorón y coloca al espectador a la distancia desde la que los niños viven de verdad las enfermedades de sus padres.

«¡Ha sido un sueño! Pero no era un sueño»

La frase de Satsuki tras la noche de los árboles es la definición más precisa de la infancia que ha dado el cine. Los brotes de la mañana ni confirman ni desmienten nada, y esa indeterminación es deliberada.

Un paisaje que ya estaba desapareciendo en 1988

El satoyama —el borde cultivado entre pueblo y montaña— se estaba comiendo la periferia de Tokio cuando se rodó la película. La nostalgia no es decorativa: es conservacionismo, y acabó teniendo efecto real con el fondo ciudadano que protege las colinas de Sayama.

La teoría del dios de la muerte y por qué el estudio la desmintió

Circula desde hace décadas una lectura según la cual Mei muere en el estanque y Totoro es un psicopompo. Studio Ghibli publicó un desmentido oficial en 2007. La teoría dice más sobre la incomodidad adulta ante una película sin conflicto que sobre la película misma.

El baño con el padre y la casa que respira

La secuencia en la que los tres se bañan y ríen mientras el viento zarandea la casa es el conjuro doméstico del film: el ruido humano espanta a los susuwatari. La casa deja de estar embrujada cuando alguien la habita de verdad.

Los susuwatari, los duendes de hollín de la casa vieja
Los susuwatari, los duendes de hollín de la casa vieja

Símbolos y objetos

El alcanforero (kusunoki)

El árbol es un shinboku, un árbol sagrado marcado con una cuerda shimenawa. Totoro no es un monstruo: ocupa el lugar de un kami local, y la película lo trata con el respeto que se le tiene a un vecino antiguo.

Los susuwatari

Los duendes de hollín huyen de la risa y de las casas habitadas. Reaparecerán en El viaje de Chihiro, donde ya tienen trabajo. Son el mismo mundo, trece años después.

Las bellotas

Regalo, semilla y prueba. Cuando Mei encuentra bellotas por el suelo, la película ya ha empezado, aunque nadie lo haya dicho todavía.

El Gatobús

Un bakeneko, gato transformado del folclore, mezclado con el autobús rural. Solo aparece cuando hay una urgencia emocional; es el transporte de las cosas que no se pueden resolver caminando.

Mei cae por el hueco del alcanforero
Mei cae por el hueco del alcanforero

Curiosidades

1

Fue un fracaso en taquilla. Se estrenó en sesión doble con La tumba de las luciérnagas y la combinación espantó al público familiar. El estudio la salvó gracias a la venta de peluches y a la explosión del vídeo doméstico.

2

Totoro se convirtió en el logotipo oficial de Studio Ghibli en 1990, con la película ya convertida en fenómeno.

3

En el guion original solo había una niña. Cuando el proyecto pasó de mediometraje a largometraje, Miyazaki la dividió en dos: Satsuki (que en japonés significa «quinto mes») y Mei (la pronunciación japonesa de «May», mayo). Las dos son literalmente el mismo mes.

4

El nombre «Totoro» nace de que Mei no sabe decir tōrōru, la pronunciación japonesa de «troll»: la niña había visto un libro ilustrado con un troll y llama así a la criatura.

5

El escenario está inspirado en las colinas de Sayama, en Saitama, cerca de Tokorozawa, donde Miyazaki vivió. El fondo lo pintó Kazuo Oga, cuyo trabajo aquí definió el aspecto visual de Ghibli para siempre.

6

La película impulsó el fondo ciudadano Totoro no Furusato («la patria de Totoro»), que compra terrenos en Sayama para protegerlos de la urbanización. Miyazaki ha donado a la causa durante décadas.

7

Existe una teoría muy extendida según la cual Totoro es un dios de la muerte y las niñas fallecen en el estanque. Studio Ghibli emitió un desmentido oficial en 2007 aclarando que ni Mei ni Satsuki mueren en la película.

8

La casa de las hermanas se reconstruyó a tamaño real para la Expo de Aichi 2005 y hoy puede visitarse en el Ghibli Park, en el área «La casa de Satsuki y Mei».

9

La madre está ingresada en el hospital Shichikokuyama, el mismo nombre del sanatorio donde estuvo la madre de Miyazaki, enferma de tuberculosis espinal entre 1947 y 1955.

10

En 2001, el estudio produjo Mei y el gatito-bus, un cortometraje secuela de 13 minutos que solo puede verse en el Museo Ghibli de Mitaka. Nunca se ha editado.

11

Las voces originales de Satsuki y Mei fueron interpretadas por Noriko Hidaka y Chika Sakamoto. La primera es también la voz de Akane en Ranma ½.

12

La escena en la que el padre se baña con las niñas mientras el viento sacude la casa fue recortada o comentada en varios mercados occidentales. En Japón es una imagen doméstica corriente y, en la película, el gesto que ahuyenta el miedo.

13

Toyota, Japan Airlines y decenas de marcas han intentado licenciar a Totoro. Miyazaki ha rechazado prácticamente toda la publicidad; una de las poquísimas excepciones fue una campaña con fines conservacionistas.

El Gatobús se detiene en mitad del campo
El Gatobús se detiene en mitad del campo

La música

Joe Hisaishi escribe aquí su partitura más luminosa y también la más engañosa: bajo las marchas alegres de «Sanpo» hay temas menores y suspendidos que aparecen cada vez que la madre entra en la conversación. La canción final, «Tonari no Totoro», la canta Azumi Inoue, y en Japón la conocen literalmente todos los niños.

Preguntas frecuentes

¿Totoro es un dios de la muerte y las niñas están muertas?
No. Es una teoría popular desde hace décadas y Studio Ghibli publicó un desmentido oficial en 2007 aclarando que ni Mei ni Satsuki mueren en la película. La escena de la sandalia en el estanque es un susto deliberado, no una pista.
¿Qué enfermedad tiene la madre?
La película no lo dice. El hospital se llama Shichikokuyama, igual que el sanatorio donde estuvo ingresada la madre de Miyazaki con tuberculosis espinal entre 1947 y 1955.
¿Qué significa el nombre Totoro?
Mei no sabe pronunciar tōrōru, la forma japonesa de «troll», que había visto en un libro ilustrado. El nombre nace de un error infantil.
¿Por qué las hermanas se llaman Satsuki y Mei?
Porque significan lo mismo: Satsuki es «quinto mes» en japonés antiguo y Mei es «May», mayo en inglés. En el guion original había una sola niña y Miyazaki la dividió en dos al alargarse el proyecto.
¿Existe una secuela?
Sí: Mei y el gatito-bus, un cortometraje de 13 minutos de 2001 que solo puede verse en el Museo Ghibli de Mitaka. Nunca se ha editado comercialmente.
¿Se puede visitar la casa de la película?
Sí. Se reconstruyó a tamaño real para la Expo de Aichi 2005 y hoy forma parte del Ghibli Park, en el área «La casa de Satsuki y Mei».

Recepción y datos

Taquilla inicialDecepcionante: ≈ 1.170 millones de yenes en el programa doble
Vídeo y licenciasMillones de unidades; el peluche sostuvo económicamente al estudio durante años
PremiosMainichi a la mejor película (categoría general), Premio Ōfuji Noburō
LegadoIcono nacional japonés y logotipo del estudio

Dónde verla

Netflix en España y Latinoamérica; HBO Max en Estados Unidos. Múltiples ediciones en Blu-ray.