¿Por qué Totoro es el logotipo de Studio Ghibli?
La respuesta
Porque salvó al estudio. Mi vecino Totoro fracasó en cines en 1988 y fue el peluche, fabricado a partir de 1990, el que empezó a dar dinero. Ghibli adoptó al personaje como emblema con la película ya convertida en fenómeno, y la primera que lleva el logo delante es Recuerdos del ayer, de julio de 1991.
Studio Ghibli se fundó el 15 de junio de 1985 con el respaldo de la editorial Tokuma Shoten, después del éxito de Nausicaä. Durante sus primeros años no tuvo un emblema propio: las películas se presentaban bajo el sello de Tokuma y el nombre del estudio iba en texto, sin personaje.
El fracaso que acabó pagando las facturas
Mi vecino Totoro se estrenó en abril de 1988 en sesión doble con La tumba de las luciérnagas. La combinación espantó al público familiar y la película perdió dinero en salas. Lo que la rescató fue el vídeo doméstico y, sobre todo, el peluche, que empezó a fabricarse en 1990 y se vendió por millones. Durante años, esa criatura sostuvo económicamente al estudio.
Que el logo sea Totoro es, entonces, bastante literal: es la cara del producto que dio de comer a la casa. Y es una ironía de las buenas, porque en 1988 aquella película fue el problema.
Por qué él y no Kiki o Chihiro
Por dibujo. Totoro es una silueta redonda, simétrica, sin ropa, sin rasgos que dependan del color y sin más detalle que dos orejas y unos bigotes. Funciona en negro sobre blanco y funciona a dieciséis píxeles, que es donde acaban todos los logos. Kiki no: Kiki es una niña con vestido, escoba y gato, y a tamaño pequeño se convierte en una mancha.
Hay otra razón menos técnica. Totoro no habla, no tiene edad y no tiene argumento. No compromete al estudio con el tono de una película concreta, cosa que sí haría cualquier protagonista humano del catálogo.
Qué es exactamente el logo
Una silueta de Totoro acompañada del nombre del estudio en japonés y en alfabeto latino. Existen variantes: la de los títulos de crédito y otra más simplificada que se usa desde los noventa en discos, ediciones domésticas y merchandising. El diseño básico no ha cambiado en más de treinta años.
Lo que Ghibli no hace con él
Toyota, Japan Airlines y decenas de marcas han intentado licenciar a Totoro. Miyazaki ha rechazado prácticamente toda la publicidad; una de las poquísimas excepciones fue una campaña con fines conservacionistas. La película también impulsó el fondo ciudadano Totoro no Furusato, que compra terrenos en las colinas de Sayama —el paisaje en el que se inspiran los fondos— para protegerlos de la urbanización. Miyazaki lleva décadas donando.
Para un personaje que es una máquina de vender peluches, es un manejo raro y poco habitual en la industria.
Dónde aparece Totoro fuera de su película
En el desfile de espectros de Pompoko (1994) se cuela un momento. Y hay un peluche suyo en el cuarto de Bonnie en Toy Story 3 (2010), puesto ahí por Pixar. La casa de Satsuki y Mei se reconstruyó a tamaño real para la Expo de Aichi de 2005 y hoy se puede visitar en el Ghibli Park.
El nombre del estudio, por cierto, no tiene nada que ver con el personaje: viene de otro sitio y es una historia aparte.



