¿Por qué casi todas las protagonistas de Ghibli son niñas?
La respuesta
Trece de las 25 películas tienen protagonista femenina y en cuatro más el peso está repartido. Miyazaki ha dado siempre la misma explicación: hacía las películas para niñas que conocía y no encontraba ninguna que las tratara como personas corrientes. Sus heroínas no ganan con un poder especial; ganan trabajando.
Primero el recuento, porque «casi todas» es una exageración cómoda. Contando quién lleva la película, salen trece con protagonista femenina, siete con protagonista masculino, cuatro con el peso repartido entre dos personajes y una coral, Mis vecinos los Yamada. Es una mayoría clara y no es una unanimidad.
Lo que hacen esas chicas
Casi siempre, un oficio. Kiki monta una empresa de mensajería a los trece años. Chihiro entra en plantilla en una casa de baños. Sophie limpia un castillo. Umi lleva una pensión. Fio dirige un taller de aviación con diecisiete años. En este estudio, la escena de trabajo doméstico ocupa el lugar que en otro cine ocuparía el montaje de entrenamiento.
Miyazaki lo ha formulado varias veces: sus heroínas no salvan nada con un don, lo hacen con competencia práctica. Chihiro no vence a Yubaba con magia, se gana el sitio fregando. Kiki no recupera su escoba: aprende a volar con un cepillo de barrer prestado y feo.
Y tampoco son simpáticas
Esta es la parte que menos se cuenta. Chihiro empieza siendo quejica y floja. Anna, en El recuerdo de Marnie, está furiosa con todo el mundo. Rikako, en Puedo escuchar el mar, es antipática de manera sostenida. Aya, en Earwig, es directamente manipuladora. San no perdona a nadie. Ninguna está construida para caer bien.
Y el romance rara vez es el objetivo. En Susurros del corazón la declaración consiste en irse cada uno por su lado a trabajar. En Mononoke los protagonistas acuerdan vivir en mundos distintos. En Arrietty se despiden para siempre. El príncipe, cuando aparece, no resuelve el problema.
De dónde sale la decisión
El caso mejor documentado es El viaje de Chihiro: Miyazaki la hizo para las hijas de unos amigos, cinco niñas de diez años que pasaban los veranos cerca de su casa de montaña, y ha explicado que no encontraba en el cine ninguna película que las tratara como personas normales, sin convertirlas en princesas ni en mascotas.
Antes de eso ya había hecho Nausicaä, Totoro y Nicky. Y antes de Ghibli venía de quince años de televisión en los que había animado a Heidi y a Ana de las tejas verdes, series construidas alrededor de una chica que se busca la vida en un sitio nuevo. La forma ya estaba aprendida.
Takahata iba por otro lado
Merece la pena separar a los dos fundadores, porque el tópico solo describe a uno. Las protagonistas de Takahata no son niñas: Taeko tiene 27 años y hace balance de su vida en Recuerdos del ayer, la abuela Yamada suelta el mejor diálogo de su película, y Kaguya recorre una vida entera desde el nacimiento hasta la renuncia. Cuando Takahata filma a una niña pequeña, Setsuko, no es la protagonista: es la hermana de quien lo cuenta.
La crítica que se le hace
Hay una objeción razonable y conviene recogerla: en Miyazaki las chicas cargan sistemáticamente con responsabilidades de adulto y con el trabajo de cuidar, y eso también es un patrón, no solo una virtud. Satsuki tiene diez años y sostiene una casa entera mientras su madre está ingresada. Chihiro trabaja para rescatar a unos padres que se han portado fatal.
La respuesta que dan sus defensores es que el estudio filma esa carga como un problema y no como una recompensa, y que casi todas esas películas terminan con la chica soltando el peso. En Totoro la madre vuelve. En Chihiro los padres salen del corral y no se enteran de nada.
Hay más sobre esto en el tema dedicado a las protagonistas de Ghibli.
Quién lleva cada película
Trece con protagonista femenina
Nausicaä, Totoro, Nicky, Recuerdos del ayer, Susurros del corazón, El viaje de Chihiro, Haru en el reino de los gatos, El castillo ambulante, Arrietty, La colina de las amapolas, El cuento de la princesa Kaguya, El recuerdo de Marnie y Earwig y la bruja.
Cuatro con el peso repartido
El castillo en el cielo (Pazu y Sheeta), La princesa Mononoke (Ashitaka y San), Cuentos de Terramar (Arren y Therru) y Ponyo en el acantilado (Sōsuke y Ponyo).
Siete con protagonista masculino
La tumba de las luciérnagas, Porco Rosso, Puedo escuchar el mar, Pompoko, El viento se levanta, La tortuga roja y El chico y la garza.
Una coral
Mis vecinos los Yamada, que no tiene protagonista: tiene una familia.



