La princesa Mononoke
Mononoke Hime · もののけ姫 · 1997 · dirigida por Hayao Miyazaki
No hay buenos ni malos: hay una guerra en la que todo el mundo tiene razones y todo el mundo pierde algo.
En una frase
Fue la película más taquillera de la historia de Japón hasta que llegó Titanic, y la primera de animación en ganar el premio de la Academia Japonesa a la mejor película.

En el Japón del período Muromachi, un jabalí gigante poseído por el odio ataca una aldea del pueblo emishi. Ashitaka, su joven príncipe, lo mata y queda marcado por una cicatriz que lo matará. Parte hacia el oeste para encontrar el origen de la maldición.
Encuentra dos mundos en guerra: la Ciudad del Hierro de Lady Eboshi, una fundición que da trabajo y dignidad a leprosos y a antiguas prostitutas mientras arrasa el bosque, y los dioses del bosque, defendidos por San, una humana criada por lobos. En medio, el Espíritu del Bosque, que da la vida y la quita con el mismo gesto.
Análisis
El fin del cine de buenos y malos
Miyazaki construyó deliberadamente un conflicto sin villano. Eboshi destruye el bosque, sí, pero también es la única persona del relato que compra la libertad de mujeres esclavizadas en burdeles y que da trabajo y cuidados a enfermos de lepra a los que la sociedad había expulsado. Sus obreras hablan mal, se ríen fuerte y son felices. La deforestación tiene rostro humano y ese rostro es admirable.
Enfrente, los dioses del bosque no son sabios ni justos: los jabalíes son orgullosos y suicidas, los simios quieren comerse a un humano para robar su fuerza, Moro es una madre implacable. Miyazaki niega al espectador el consuelo de elegir bando, y por eso la película sigue funcionando veinticinco años después mientras casi todo el cine ecologista ha envejecido.
Ashitaka no viene a salvar a nadie
El protagonista repite una misión insólita: «ver con ojos limpios». No pretende ganar, pretende comprender. Sus intervenciones fracasan casi todas —para las dos partes es un estorbo— y su cuerpo se degrada mientras intenta mediar.
El brazo maldito es la mejor idea del guion: la marca le da una fuerza sobrehumana alimentada por el odio. Cuanto más lucha, más avanza la maldición. Miyazaki dibuja así lo que ninguna película de acción se atreve a admitir: que la violencia justificada también te consume.
La lepra, el hierro y la historia real
El período Muromachi tardío que retrata la película fue el momento en que la metalurgia del tatara transformó el paisaje japonés: para producir hierro hacía falta carbón, y para hacer carbón hacía falta talar montañas enteras. Miyazaki eligió esa época porque es cuando Japón dejó de ser un país de bosques.
Años después reveló que los enfermos vendados de la Ciudad del Hierro venían de sus visitas al sanatorio de lepra Tama Zenshōen, cerca del estudio. La película los muestra fabricando armas de fuego: las personas más excluidas del país son quienes construyen el instrumento que cambiará el mundo.
No pretendo resolver el conflicto entre los humanos y la naturaleza. No tiene solución. Solo quería mostrarlo tal como es.
Hayao Miyazaki

Escenas clave y qué significan
El dios jabalí maldito
Una masa de gusanos negros con forma de jabalí arrasa la ladera. Al morir, la carne se desprende y aparece un animal viejo con una bala de hierro incrustada en el vientre.
Los kodama
Espíritus blancos, pequeños, con cabezas que giran con un chasquido de sonajero, aparecen entre los árboles y observan a Ashitaka sin hacer nada.
La decapitación del Shishigami
Eboshi dispara y corta la cabeza del Espíritu del Bosque, que se transforma en el Didarabotchi, un gigante translúcido cuya sustancia mata todo lo que toca mientras busca su cabeza.
«Vive»
San dice que no puede perdonar a los humanos. Ashitaka responde que aun así vivirá con ella, cada uno en su mundo, y que se visitarán.

Significados ocultos
Todo lo que la película dice sin decirlo: referencias, decisiones de dibujo, guiños culturales y lecturas que se sostienen con lo que hay en pantalla.
La bala en el vientre del dios
El jabalí que abre la película se ha convertido en un monstruo de gusanos por una herida industrial: una bala de hierro alojada en su cuerpo. Miyazaki no dibuja monstruos, dibuja consecuencias. Todo lo demoníaco del film tiene una causa metalúrgica.
La maldición convierte el odio en fuerza
El brazo de Ashitaka le da una potencia sobrehumana alimentada por la rabia: cuanto más lucha, más avanza su muerte. Es la crítica más directa al cine de acción jamás hecha dentro de una película de acción.
Eboshi destruye el bosque y libera a las personas
Compra la libertad de mujeres esclavizadas en burdeles y da trabajo y cuidados a enfermos de lepra expulsados por la sociedad. La deforestación tiene rostro humano y ese rostro es admirable. Miyazaki niega al espectador el consuelo de elegir bando.
Los vendados de la fundición vienen de un sanatorio real
Miyazaki reveló que nacieron de sus visitas al sanatorio de lepra Tama Zenshōen, cercano al estudio. Y les hace fabricar armas de fuego: las personas más excluidas del país construyen el instrumento que cambiará el mundo.
Los kodama son un indicador ambiental
No tienen función narrativa: aparecen cuando el bosque está sano y caen al suelo cuando el Espíritu muere. El único kodama del último plano dice, sin una palabra, que la vida vuelve pero ya no será la misma.
Un dios que no es bueno
El Shishigami da la vida y la retira sin criterio moral, y al ser decapitado se convierte en muerte líquida. La película sostiene que lo sagrado no es bondadoso: es una fuerza, y mutilarla no la elimina, la desequilibra.
El período Muromachi es cuando Japón dejó de ser un país de bosques
La metalurgia del tatara exigía carbón, y el carbón exigía talar montañas enteras. Miyazaki eligió esa época concreta porque es el momento histórico en el que empieza el paisaje japonés actual.
Ashitaka es un emishi, es decir, un pueblo sometido
Los emishi existieron y fueron asimilados por el estado imperial siglos antes del relato. Su exilio no es un recurso narrativo: el protagonista pertenece a una minoría históricamente borrada, y por eso puede mirar el conflicto desde fuera.
«Vive» es un imperativo, no un consuelo
San no perdona y Ashitaka no insiste: acuerdan vivir separados y visitarse. La película no promete un mundo curado, propone seguir en el mundo herido. El eslogan japonés, ikiro, resume esa exigencia.
La voz de contratenor del tema principal
Miyazaki eligió a Yoshikazu Mera, un contratenor, para que el espectador no pudiera situar la voz ni en lo masculino ni en lo femenino. La ambigüedad musical acompaña a un relato que se niega a fijar categorías.

Símbolos y objetos
La maldición del brazo
Odio convertido en fuerza. Cada vez que Ashitaka usa su poder, avanza su muerte. Es la crítica más directa del cine de acción hecha dentro de una película de acción.
El tatara
El horno tradicional japonés de hierro. Toda la Ciudad del Hierro está construida a su alrededor: es a la vez la fuente de la libertad de esas mujeres y de la destrucción del bosque.
La máscara de San
San lleva máscara de lobo y sangre en la boca. Cuando se la quita ante Ashitaka, la película consigue su único gesto de intimidad.
El Espíritu del Bosque
De día es un ciervo con rostro humano; de noche, un gigante traslúcido. Da la vida y la retira sin criterio moral. Es la naturaleza tal y como Miyazaki la entiende: indiferente.

Curiosidades
Miyazaki llevaba dieciséis años dándole vueltas a la idea. Un proyecto anterior con el mismo título, sobre una princesa y una bestia, se descartó en los ochenta.
Fue la película más taquillera de la historia de Japón hasta el estreno de Titanic unos meses después, y la primera película de animación en ganar el Premio de la Academia Japonesa a la mejor película (no a la mejor animación: a la mejor película).
Miyazaki anunció su retirada tras terminarla. Fue la primera de varias retiradas.
Es la primera película del estudio con uso significativo de imagen digital: unos cinco minutos combinan animación tradicional, 3D y composición digital, sobre todo en los gusanos de la maldición.
El guion en inglés lo escribió Neil Gaiman. Contó después que la negociación con Miramax fue penosa y que le pidieron simplificar frases que a él le parecían esenciales.
Aquí sí ocurrió el episodio de la katana: ante la presión de Harvey Weinstein para recortar la película, alguien del entorno de Ghibli envió una espada japonesa con la nota «no cuts». Toshio Suzuki lo ha confirmado en varias entrevistas.
Miyazaki reveló en 2016 que los personajes vendados de la Ciudad del Hierro nacieron de sus visitas al sanatorio de lepra Tama Zenshōen, próximo al estudio.
Los bosques están inspirados en la isla de Yakushima, patrimonio de la humanidad, y en las montañas de Shirakami. El musgo de Yakushima es literalmente el musgo de la película.
El canto que abre el tema principal lo interpreta el contratenor Yoshikazu Mera; su voz andrógina fue elegida por Miyazaki para que el espectador no pudiera situar el personaje ni en lo masculino ni en lo femenino.
Ashitaka pertenece al pueblo emishi, una etnia real del norte de Japón sometida y asimilada por el estado imperial siglos antes. Su exilio no es un recurso narrativo: es historia.
El alce rojo Yakul es un akashishi, animal inventado por Miyazaki a partir de ciervos y antílopes; el estudio recibió tantas peticiones de peluches que acabó fabricándolos.
En Japón se emitió un anuncio de televisión con la palabra ikiro («vive») sobre fondo negro. Ese eslogan lo escribió Toshio Suzuki y hoy es una de las frases más reconocibles del estudio.

Galería
Fotogramas oficiales publicados por Studio Ghibli.





La música
Es la partitura más ambiciosa de Joe Hisaishi: orquesta completa, coro, percusión japonesa y un tema principal cantado por contratenor. El motivo de Ashitaka aparece en versión heroica al principio y regresa, roto y en tono menor, en el clímax. Hisaishi la considera su trabajo más difícil.
Preguntas frecuentes
¿Quién es el villano de la película?
¿Qué significa el final?
¿Qué es el Espíritu del Bosque?
¿Qué son los kodama?
¿Por qué la maldición de Ashitaka le da fuerza?
¿En qué época transcurre?
Recepción y datos
| Taquilla | ≈ 19.300 millones de yenes; récord histórico en Japón hasta 1998 |
|---|---|
| Premios | Premio de la Academia Japonesa a la mejor película (1998) |
| Internacional | Estreno en EE. UU. con guion en inglés de Neil Gaiman |
| Legado | Referente absoluto del cine ecologista contemporáneo |
Dónde verla
Netflix en España y Latinoamérica; HBO Max en Estados Unidos.


