Tokumaru
徳丸 · El presidente Tokumaru; Tokumaru Rijichō
Presidente del patronato del instituto Kōnan y dueño de una editorial en Tokio
En una frase
El hombre que va a derribar el Quartier Latin, y al que se le puede hacer cambiar de idea si se le enseña el trabajo hecho.

Tokumaru preside el patronato que sostiene el instituto de Umi y Shun y es quien ha decidido derribar el Quartier Latin, el caserón donde se reúnen todos los clubes. No vive en Yokohama ni pisa el centro: dirige una editorial en Tokio, la Tokumaru Shoten, y el asunto del edificio es para él una línea de un presupuesto. La película no lo convierte en un villano ni le escribe un discurso de constructor sin alma. Simplemente está lejos, tiene otras cosas entre manos y ha firmado lo que le han puesto delante.
Umi, Shun y Mizunuma cogen el tren a Tokio y se plantan en su editorial sin cita. Lo que pasa en ese despacho es lo mejor del personaje: el hombre los recibe, los escucha, les hace preguntas y decide ir a ver el edificio con sus propios ojos antes de firmar nada más. Lo que se encuentra al llegar no es una pancarta ni una sentada: es un caserón fregado y lleno de estudiantes trabajando dentro. Anula la demolición. La película sostiene que a un adulto con poder se le puede convencer si alguien le enseña una cosa terminada.
Hay una broma de casa metida en el personaje. La editorial que dirige se llama casi igual que Tokuma Shoten, la empresa que puso el dinero de Nausicaä del Valle del Viento en 1984 y que fue propietaria de Ghibli hasta 2005. Su fundador, Yasuyoshi Tokuma, había muerto en septiembre de 2000, once años antes de esta película. Le pone la voz Teruyuki Kagawa, actor de cine y de kabuki al que Gorō Miyazaki ya había usado en Cuentos de Terramar para hacer del tratante de esclavos Hare.
Qué representa
Cada lectura lleva su etiqueta: lo que se ve en pantalla, lo que ha dicho el estudio, lo que es interpretación y lo que es teoría del público sin confirmar.
La editorial del presidente se llama casi como la de Ghibli Hecho
En la película, Tokumaru dirige la Tokumaru Shoten. Tokuma Shoten, la editorial de Yasuyoshi Tokuma, financió Nausicaä del Valle del Viento en 1984 y fue la dueña del estudio hasta que se independizó en 2005. Tokuma murió el 20 de septiembre de 2000.
El homenaje se da por descontado, pero nadie lo ha confirmado Interpretación
El parecido entre Tokumaru y Tokuma se comenta en Japón como cosa sabida: el mismo tipo de empresa, un apellido a un carácter de distancia y el cargo de patrono de un colegio privado. No hay declaración del estudio ni de Gorō Miyazaki que lo diga, así que conviene tratarlo como lo que es, una lectura muy razonable.
Un antagonista al que se convence Interpretación
Tokumaru es el único obstáculo real del argumento y la película no lo presenta ni una vez como un enemigo. Su decisión final llega sin negociación y sin chantaje: mira el edificio y cambia de idea. En una historia de adolescentes contra adultos, eso es poco frecuente.
Sus escenas
La irrupción en el despacho de Tokio
Los tres estudiantes se presentan sin cita en la editorial y consiguen que el presidente los escuche. No llevan pancartas, llevan un argumento. Él no promete nada: dice que irá a ver el edificio.
La visita al Quartier Latin
Tokumaru recorre el caserón recién limpiado, con los clubes funcionando y los suelos fregados, y retira la orden de derribo. La película resuelve su único conflicto público con una visita guiada.
Curiosidades
Yasuyoshi Tokuma fundó Tokuma Shoten en 1954 y murió el 20 de septiembre de 2000; Ghibli fue filial de esa editorial entre 1999 y 2005.
Le pone la voz Teruyuki Kagawa, que había doblado a Hare en Cuentos de Terramar para el mismo director. En el doblaje estadounidense de GKIDS lo interpreta Beau Bridges.
El instituto de la película se llama Kōnan y está en Yokohama; el patronato que preside Tokumaru es el propietario del edificio que quiere derribar.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Tokumaru cambia de opinión sobre el Quartier Latin?
Porque va a verlo. Los estudiantes lo convencen de que se acerque, y lo que encuentra es un edificio limpio, en uso y lleno de clubes funcionando. La película no le da un discurso emotivo: le enseña un trabajo hecho y él retira la demolición.



