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Los granjeros

農家の人たち · Los campesinos del valle

Campesinos de los alrededores del estanque, a los que Seita pide comida y a los que acaba robando

Personajes

En una frase

Uno de ellos le dice a Seita que trague orgullo y vuelva con su tía. Es el consejo correcto y Seita no lo sigue.

Cuando los hermanos se instalan en el refugio abandonado junto al estanque, Seita recorre las granjas de alrededor con dinero en la mano. Nadie le vende. Uno de los campesinos se lo explica sin malos modos y sin compasión: no hay excedente, lo que se produce va a las entregas obligatorias del Estado, y dos niños solos metidos en un agujero no tienen forma de salir adelante. Y le da la única salida realista que hay: volver a casa de su tía y pedir perdón.

Seita no vuelve. A partir de ahí empieza a robar. Entra en los huertos durante las alarmas antiaéreas, cuando todo el mundo está bajo tierra, y también en las casas vacías. Uno de los campesinos lo pilla y le da una paliza de verdad, no simbólica, y lo arrastra al puesto de policía. Allí el agente ve el estado del chico, le afea al granjero la brutalidad y lo deja marchar. El hombre que lo muele a palos pertenece al mismo grupo que le había dado el consejo que le habría salvado la vida.

Takahata insistía en que Seita muere por apartarse de la comunidad y no por la guerra tomada en abstracto, y estos campesinos son la comunidad hablando claro: tacaños, agotados, sin una gota de ternura y con razón. A la tía de Nishinomiya se la puede odiar cómodamente porque convive con los niños, los humilla y disfraza el reproche de sentido común. A los granjeros no hay por dónde cogerlos: no viven con nadie, no fingen afecto, no piden nada a cambio y lo que dicen es cierto. Son la parte más incómoda del reparto porque no ofrecen ni siquiera el alivio de tener a alguien a quien culpar.

Qué representa

Cada lectura lleva su etiqueta: lo que se ve en pantalla, lo que ha dicho el estudio, lo que es interpretación y lo que es teoría del público sin confirmar.

El consejo que nadie sigue Hecho

Un campesino le dice a Seita que se trague el orgullo y vuelva con su tía. Es la única indicación práctica que recibe en toda la película y viene de alguien sin ningún interés en el asunto. Seita la descarta, y esa decisión es el eje de todo el relato.

La comunidad no es amable, es la única que hay Lo dijo el estudio

La película no idealiza al vecindario rural: no comparte, no regala y pega. Lo que sostiene es que fuera de él no se sobrevive. Takahata repitió muchas veces que ese era su asunto, y no la denuncia de la guerra.

El policía que lo suelta Hecho

En el puesto, el agente ve las magulladuras y el estado del chico y le reprocha al granjero la paliza. Es de los poquísimos gestos de clemencia que la película concede, y llega de la institución más inesperada.

Robar durante las alarmas Interpretación

Seita aprovecha los bombardeos para entrar en huertos y casas vacías mientras los demás están en los refugios. La imagen del chico moviéndose libre por un pueblo desierto mientras caen las bombas es de las más incómodas del film.

Sus escenas

La negativa en la granja

Seita ofrece dinero por comida y el campesino le explica por qué no se la va a vender, y qué es lo que tiene que hacer en su lugar. La conversación dura poco y contiene la tesis entera de la película.

La paliza y el puesto de policía

Pillan a Seita robando, le pegan y lo llevan ante el agente, que se pone de parte del chico y lo suelta. Setsuko espera fuera, llorando, sin entender nada.

Curiosidades

1

El sistema japonés de entregas obligatorias de arroz, el kyōshutsu, obligaba a los campesinos a vender su cosecha al Estado a precio fijo; el mercado negro pagaba muchas veces más.

2

En 1945 era frecuente que las familias de las ciudades bombardeadas recorrieran el campo cambiando kimonos y objetos por comida, práctica conocida como takenoko seikatsu, «vida de brote de bambú», por lo de irse quitando capas.

3

La escena del robo durante las alarmas antiaéreas está en el relato de Akiyuki Nosaka, que escribió el texto en 1967 a partir de su propia experiencia en la zona de Nishinomiya.

4

La película no da nombre a ninguno de estos personajes, igual que no se lo da a la tía ni al médico: todos los adultos que rodean a los hermanos son funciones, no personas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Seita roba en La tumba de las luciérnagas?

Porque ningún campesino le vende comida y él se niega a volver a casa de su tía, que es lo que le aconsejan. Empieza entrando en huertos durante las alarmas antiaéreas y termina apaleado y en el puesto de policía.