La tía
親戚のおばさん · La tía de Nishinomiya
Pariente que acoge a los hermanos en Nishinomiya y acaba echándolos con palabras
En una frase
El personaje que todo el mundo odia y que probablemente hacía lo que podía.
Es una pariente lejana que vive en Nishinomiya y recibe a los dos huérfanos cuando su casa de Kobe ya no existe. Al principio se muestra correcta. Después empieza el goteo: vende los kimonos de la madre muerta para conseguir arroz, sirve a los hermanos un caldo cada vez más claro, les reprocha que no trabajen para el esfuerzo de guerra mientras su hija y el inquilino sí lo hacen, y deja caer que quizá estarían mejor en otro sitio.
Nunca los echa. Los empuja a irse, que es distinto y peor, y cuando se van no los busca. La película no le concede un solo gesto de ternura, pero tampoco le inventa maldad: reparte la comida que hay entre quienes cree que la merecen, en un país que llevaba años enseñando exactamente ese criterio.
Es el personaje con el que la mayoría del público japonés se identificó sin querer, y de ahí viene buena parte del malestar que dejó la película.
Qué representa
Cada lectura lleva su etiqueta: lo que se ve en pantalla, lo que ha dicho el estudio, lo que es interpretación y lo que es teoría del público sin confirmar.
El fallo es colectivo, no individual Interpretación
Takahata insistía en que Seita se aparta de la comunidad y muere por ello. La tía es esa comunidad: mezquina, agotada, calculadora y aun así el único sitio donde los niños podían sobrevivir. Odiarla es cómodo; la película no lo pone tan fácil.
Los kimonos por arroz Hecho
El momento en que vende la ropa de la madre muerta a cambio de arroz condensa la economía moral de 1945: los objetos de una vida entera valen unos kilos de grano, y quien administra el grano manda.
Nadie sabe su nombre Hecho
La película no se lo da. Es «la tía», una función más que una persona, y ese anonimato deliberado la convierte en algo más incómodo que un villano con nombre.
Sus escenas
El reparto del arroz
Sirve cuencos distintos según lo que cada uno aporta a la casa y lo dice en voz alta. Es el instante exacto en que Seita decide marcharse, aunque tarde días en hacerlo.
La sirena de alarma
Cuando suenan las alarmas y todos bajan al refugio, Seita y Setsuko se quedan fuera comiendo. La tía se lo afea. La convivencia se rompe por cosas así, no por una gran escena.
Curiosidades
Akemi Yamaguchi le pone la voz, con un acento de Kansai que la película usa para anclar el drama en una geografía muy concreta.
Nishinomiya, la ciudad donde vive, es donde Akiyuki Nosaka pasó realmente parte de 1945 tras el bombardeo de Kobe.
En una encuesta japonesa muy citada tras la emisión televisiva de la película, buena parte de los espectadores adultos declaró entender a la tía; ese giro de la recepción es lo que Takahata siempre subrayó.
Preguntas frecuentes
¿Es la tía la mala de La tumba de las luciérnagas?
No exactamente. Es mezquina, pero reparte una comida que no llega para todos en un país en ruinas. La película deja claro que quien toma la decisión fatal es Seita al marcharse.