Hana Matsuzaki
松崎 花 · La abuela Hana
Abuela de Umi y propietaria de la pensión Coquelicot
En una frase
La dueña de la pensión, que ha dejado la casa en manos de una chica de dieciséis años y lo ve pasar desde la ventana.

Hana es la abuela de Umi y la propietaria de la casa grande de la colina que la familia convirtió en pensión. Vive en la parte del edificio unida a la pensión y pone el dinero de la asistenta, pero quien hace la compra, cocina para todos los huéspedes, cuadra las cuentas y saca adelante a dos hermanos pequeños es su nieta de dieciséis años. Con la madre de Umi dando clase en Estados Unidos, Hana es la única adulta de la familia en la casa, y su función ahí dentro es más la de mirar que la de mandar.
Lo que mira, cada mañana, es a Umi izando en el jardín las dos banderas de señales por un padre que murió en el mar cuando ella era pequeña. Le preocupa. Le dice que ojalá aparezca alguien y su nieta pueda dejar de subirlas, que es la manera indirecta con la que en esa casa se habla de lo que duele. Es la única conversación de la película en la que un adulto de la familia nombra el duelo de Umi antes de que vuelva su madre y lo cuente todo.
Alrededor de ella la película monta un retrato doméstico bastante preciso: en la pensión Coquelicot viven la abuela, tres nietos y las huéspedes, una estudiante de medicina y otra de bellas artes entre ellas, y no hay ni un hombre adulto en toda la casa. La dobla Keiko Takeshita, actriz veterana de cine y televisión japonesa. Su papel no mueve la trama en ningún momento: sostiene el sitio donde ocurre, que en una película sobre conservar edificios viejos no es poca cosa.
Qué representa
Cada lectura lleva su etiqueta: lo que se ve en pantalla, lo que ha dicho el estudio, lo que es interpretación y lo que es teoría del público sin confirmar.
Una casa sin hombres adultos Interpretación
En la pensión viven la abuela, tres nietos y varias huéspedes jóvenes. Ni uno de los adultos de la casa es un hombre, y la película no lo comenta en ningún momento. Es el retrato demográfico de un país al que la guerra y la posguerra se llevaron a una generación de padres.
La dueña que no lleva la casa Interpretación
Hana es la propietaria y paga a una asistenta, y aun así la que se levanta a las seis a cocinar para ocho personas es su nieta. La película no lo presenta como abandono ni como abuso: es un reparto que a nadie de la casa le parece raro, y lo interesante es precisamente eso.
Lo que ve desde la ventana Hecho
Hana observa cada mañana cómo Umi iza las banderas U y W en el jardín y le inquieta que siga haciéndolo tantos años después de la muerte de su padre. Se lo dice sin dramatismo, deseándole que aparezca alguien y no le haga falta subirlas más. Las dos banderas, en el código internacional de señales, desean un buen viaje.
Sus escenas
El desayuno de la pensión
La casa entera se sienta a comer lo que Umi ha cocinado antes de las siete y media. Hana preside la mesa, comenta y no se levanta. La película dedica minutos enteros a esa rutina.
La conversación sobre las banderas
La abuela le dice a su nieta que le gustaría que apareciera alguien y no tuviera que seguir izándolas. Un adulto de la casa nombra por fin en voz alta el duelo que Umi lleva encima.
Curiosidades
La pensión se llama Coquelicot, amapola en francés, y de ahí viene el título japonés de la película, Kokuriko-zaka kara, «desde la cuesta de Coquelicot».
Hana vive en la parte de la casa unida a la pensión y es quien paga a la asistenta; el resto del trabajo doméstico lo hace Umi.
La dobla Keiko Takeshita, actriz japonesa de cine y televisión con una carrera de más de cuatro décadas.
Preguntas frecuentes
¿De quién es la pensión de La colina de las amapolas?
De Hana Matsuzaki, la abuela de Umi. La casa es suya y ella vive en la parte contigua, pero el trabajo diario —compra, comidas, cuentas y huéspedes— lo hace su nieta mientras la madre está en Estados Unidos.



