Madame
老婦人 · La señora del pastel de arenque
Anciana acomodada de Koriko, primera clienta fija de Kiki y su segunda casa en la ciudad
En una frase
La clienta que hornea con leña un pastel de arenque para una nieta que lo detesta.

Madame vive con su ama de llaves, Barsa, en una casa grande de las afueras de Koriko. Contrata a Kiki para llevarle a su nieta un pastel de arenque y calabaza y, cuando el horno eléctrico se estropea, se empeña en encender el horno de leña que lleva años apagado. Kiki se queda a ayudar: aviva el fuego, espera la cocción y sale con el pastel cuando ya está lloviendo. La escena entera es una lección de trabajo bien hecho y también la preparación de la puñalada que viene después.
La nieta abre la puerta, mira el paquete y dice que odia el pastel de arenque de su abuela. Kiki, calada hasta los huesos, se traga la respuesta y se va. Ese instante es el que empieza a apagarle la magia: no un enemigo ni un maleficio, sino el desprecio de una chica de su edad hacia el esfuerzo de otra persona. La película nunca vuelve a mencionarlo y no hace falta.
Madame sí vuelve. Aparece en el tramo final horneando en su cocina mientras en la televisión se ve el dirigible suelto y a Kiki subida a un cepillo. Que la anciana esté cocinando otra vez, con Barsa al lado, cierra el círculo del personaje: en Koriko hay gente que hace las cosas despacio y bien, y esa gente es la que se queda con Kiki.
Qué representa
Cada lectura lleva su etiqueta: lo que se ve en pantalla, lo que ha dicho el estudio, lo que es interpretación y lo que es teoría del público sin confirmar.
El horno de leña y el trabajo lento Interpretación
Madame se niega a comprar el pastel hecho o a cancelar el encargo: enciende un horno que no usa desde hace años. Miyazaki dedica varios minutos a esa cocción para dejar claro que el valor del regalo está en el tiempo invertido.
El desaire que apaga la magia Interpretación
El bloqueo de Kiki no arranca de una tragedia sino de una frase adolescente dicha en una puerta. La película sitúa el origen de una crisis en un desprecio corriente, que es como suelen empezar.
La única clienta que se convierte en familia Interpretación
De todos los encargos que reparte Kiki, este es el único que genera un vínculo. Madame la trata como a una invitada y no como a una mensajera, y por eso la película vuelve a su cocina en el desenlace.
Sus escenas
El horno de leña
Kiki y Madame encienden el horno viejo entre humo y astillas y vigilan la cocción del pastel. No pasa nada más y es una de las mejores secuencias de la película.
«Odio el pastel de arenque de la abuela»
La nieta recibe el paquete bajo la lluvia y lo desprecia en voz alta. Kiki no contesta. La cámara se queda con ella un segundo de más y ahí está todo lo que viene después.
Curiosidades
La dobla Haruko Katō, que quince años más tarde sería la maga Suliman en El castillo ambulante.
El plato del encargo es una empanada de arenque y calabaza, receta que procede de la novela de Eiko Kadono.
Su ama de llaves, Barsa, es quien maneja el reloj y las cuentas de la casa y quien descubre el horno de leña.
En el clímax, Madame y Barsa siguen el rescate del dirigible por televisión mientras siguen cocinando, sin salir de casa.
Preguntas frecuentes
¿Qué le pasa a Kiki con el pastel de arenque?
Lo hornea con Madame en un horno de leña y lo entrega bajo la lluvia, y la nieta le dice a la cara que odia ese plato. El desaire, sumado al cansancio, es lo que empieza a hacerle perder la confianza y con ella el vuelo.



