Earwig
アーヤ · Aya / Āya
Niña de diez años que consigue que todos los adultos hagan lo que ella quiere
En una frase
La protagonista más antipática del estudio, y lo es a propósito: no aprende nada y gana igual.

Earwig tiene diez años, vive en un orfanato inglés y está encantada de la vida. Ha estudiado a fondo a la directora y a las cuidadoras, sabe qué botón toca en cada una y, con su amigo Custard de compañía, gobierna la casa desde abajo. Cuando llega una pareja a adoptar, ella hace lo posible por no ser elegida. Le va bien allí y no quiere moverse.
La eligen igualmente. Bella Yaga se la lleva porque necesita un par de manos y el Mandrágora la tolera mientras no lo interrumpan. Earwig se encuentra fregando calderos, moliendo huesos y sin la magia que le habían prometido. Su reacción no es rebelarse ni llorar: es abrir una negociación larga. Con la ayuda del gato Thomas prepara un conjuro que llena de gusanos a la bruja y, desde ahí, empieza a poner condiciones.
No cambia en ningún momento, y ese es el chiste de la novela de Diana Wynne Jones que la película respeta. No hay lección, ni redención, ni amiga a la que aprender a querer. Hay una niña con un talento que no es hechicero sino político y que, al final, tiene la casa organizada exactamente como quería.
Qué representa
Cada lectura lleva su etiqueta: lo que se ve en pantalla, lo que ha dicho el estudio, lo que es interpretación y lo que es teoría del público sin confirmar.
Una heroína que no aprende nada Interpretación
El catálogo del estudio está lleno de protagonistas que crecen: Chihiro, Sophie, Shizuku. Earwig llega hecha y se marcha igual, y lo que cambia es el mundo a su alrededor. Es la protagonista menos Ghibli de todas.
Aya y Earwig Hecho
En japonés la película se titula Āya to Majo y la niña se llama Aya; en la novela original de Diana Wynne Jones y en el doblaje inglés se llama Earwig, que en inglés significa tijereta. Los dos nombres circulan según la edición, y en España la película se estrenó como Earwig y la bruja.
Una historia que no termina Hecho
La película acaba justo cuando parece que va a empezar: la madre en la puerta, una banda de rock, doce brujas persiguiéndola. La novela se publicó póstumamente en 2011, después de la muerte de Jones, y es corta e inacabada. La película hereda un final que nunca existió.
Lo bueno está en los créditos Interpretación
Las ilustraciones que acompañan a los títulos finales cuentan la historia de la madre y su grupo, y sugieren una película entera que nadie hizo. Es el síntoma más claro del problema del guion.
Sus escenas
La adopción que no quería
Earwig maniobra para que no la elijan y se la llevan de todas formas. La secuencia establece la regla del personaje: manipula bien, pero no controla todo.
El hechizo de los gusanos
Harta de que Bella Yaga la explote sin enseñarle nada, prepara con Thomas un conjuro que llena de gusanos a la bruja. Es lo mejor de la película: una venganza infantil ejecutada con método y sin remordimiento.
La banda Earwig
Sobre los créditos, unas ilustraciones muestran a la madre con su grupo de rock. En dos minutos hay más historia que en los ochenta anteriores.
Curiosidades
La dobla en japonés Kokoro Hirasawa, actriz infantil.
En el doblaje inglés la interpretó Taylor Paige Henderson.
Adapta la última novela de Diana Wynne Jones, publicada en 2011 tras su muerte; es la misma autora de El castillo ambulante.
Es el primer largometraje de Ghibli hecho íntegramente en 3D por ordenador. El estudio ya había probado la técnica en la serie Ronja, la hija del bandolero (2014), también de Gorō Miyazaki.
Se estrenó en la televisión pública japonesa NHK el 30 de diciembre de 2020, sin pase previo en cines, y Hayao Miyazaki figura en los créditos como planificador del proyecto.
Preguntas frecuentes
¿Se llama Earwig o Aya?
Las dos cosas. En la novela original y en el doblaje inglés es Earwig, «tijereta»; en la versión japonesa es Aya, y ese es el nombre del título original, Āya to Majo. En España se estrenó como Earwig y la bruja.
¿Por qué la película termina tan de golpe?
Porque adapta una novela corta que Diana Wynne Jones dejó sin desarrollar y que se publicó después de su muerte. La trama de la madre y las doce brujas queda apuntada en los créditos y nunca se cuenta.
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