Taeko a los diez años
タエ子(10歳) · Taeko de quinto de primaria
La Taeko de 1966, en quinto de primaria
En una frase
Quinto de primaria, 1966: fracciones, una piña, un bolso de charol y la primera humillación seria.

En 1966 Taeko es la pequeña de tres hermanas en un piso de Tokio, con un padre callado que fuma, una madre que media y una abuela en casa. Es el curso en que descubre que hay cosas que no se le dan bien —las fracciones, sobre todo— y otras que se le dan sorprendentemente bien, como actuar. Es también el año de la primera regla, de la primera vez que un chico le gusta y del primer bofetón de su padre.
Los episodios son pequeños y quedan clavados: la piña que la familia entera espera durante semanas y que resulta estar verde y sosa; el bolso que le compran y que no es el que quería; el compañero Abe, pobre y sucio, al que toda la clase evita y a quien ella, sin querer, acaba humillando; la obra de teatro escolar tras la cual una compañía amateur pide que la deje actuar y el padre lo prohíbe sin discusión.
Ninguno de estos recuerdos es tierno. Takahata elige exactamente los momentos en que una niña aprende lo que se espera de ella, y por eso funcionan como explicación de la mujer de veintisiete años que no sabe qué hacer con su vida.
Qué representa
Cada lectura lleva su etiqueta: lo que se ve en pantalla, lo que ha dicho el estudio, lo que es interpretación y lo que es teoría del público sin confirmar.
La vergüenza como material narrativo Interpretación
El cine de infancia suele ir de descubrimientos luminosos. Aquí va de bochorno: la regla comentada en el patio, el bolso equivocado, la mano que no se estrecha. Es memoria emocional real, no un álbum de fotos.
El episodio de Abe Hecho
Abe es el niño pobre al que la clase rechaza. Taeko intenta portarse bien con él y, cuando él se cambia de colegio, es el único al que se niega a dar la mano. La escena la persigue veinte años después, y la película no la resuelve ni la perdona.
1966 documentado al detalle Hecho
La televisión emite el programa de marionetas Hyokkori Hyōtanjima, la piña es todavía una fruta exótica y cara, y el material escolar es el de la época. Takahata reconstruye un año concreto de la vida japonesa, no una infancia genérica.
Sus escenas
La piña
La familia compra una piña, la coloca en el centro de la mesa como un objeto sagrado y espera días a que madure. Cuando por fin la abren, está verde y ácida. Todos fingen que está buena menos Taeko, que se la come entera por orgullo.
El cielo después de Hirota
Un chico de otra clase le pregunta si prefiere el día nublado, la lluvia o el sol, y resulta que coinciden. Taeko vuelve a casa flotando, literalmente: la animación la despega del suelo y la sube por encima de los tejados.
El bofetón
Taeko sale a la calle con las medias y sin zapatos y su padre, que nunca levanta la voz, le cruza la cara. Es la única vez que la toca y es el recuerdo que mejor explica el resto.
Curiosidades
La voz es de Yōko Honna, que cuatro años después sería Shizuku, la protagonista de Susurros del corazón.
Entre los compañeros de clase dobla un Issei Takahashi todavía niño, hoy uno de los actores más conocidos del cine japonés.
Las escenas de 1966 están coloreadas con los bordes del encuadre desvaídos, sin fondo hasta el límite del plano, para que el recuerdo parezca recortado; las de 1982 llegan al borde del fotograma.
El episodio de las fracciones —dividir un tercio entre un cuarto— es una escena de matemáticas de casi tres minutos, algo que ninguna otra película de Ghibli ha intentado.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Taeko recuerda su quinto curso todo el rato?
Porque fue el año en que empezó a percibirse como alguien con un carácter propio y en que aprendió, a base de correcciones, a reprimirlo. La película sugiere que la adulta de veintisiete años sigue atascada exactamente ahí.
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