El viento se levanta
Kaze Tachinu · 風立ちぬ · 2013 · dirigida por Hayao Miyazaki
La biografía del ingeniero que diseñó el caza Zero, contada por un pacifista que ama los aviones de guerra.
En una frase
Miyazaki anunció su retirada definitiva al terminarla. Diez años después estrenó El chico y la garza.

Jirō Horikoshi sueña desde niño con diseñar aviones hermosos. Es miope, así que nunca podrá pilotar. Estudia ingeniería aeronáutica, sobrevive al Gran Terremoto de Kantō de 1923, viaja a la Alemania nazi a aprender técnica y acaba diseñando para Mitsubishi los cazas que Japón usará en la guerra del Pacífico.
En paralelo, reencuentra a Nahoko, la chica a la que salvó durante el terremoto, y se casa con ella sabiendo que está enferma de tuberculosis. La película avanza entre mesas de dibujo, sueños con el ingeniero italiano Caproni y una habitación de hospital.
Análisis
El dilema que Miyazaki lleva toda su vida esquivando
Su padre fabricaba piezas para aviones de guerra. Él ha dibujado máquinas voladoras durante cincuenta años y se declara pacifista y contrario al rearme japonés. Esta película es el intento de mirar de frente esa contradicción.
La tesis la enuncia Caproni en sueños: los aviones son sueños hermosos, y los ingenieros son maldecidos por ellos. Jirō sabe desde el principio que su obra servirá para matar y sigue adelante porque quiere hacerla bien. La película no lo absuelve ni lo condena: lo muestra.
Una carrera profesional dibujada con precisión
Es probablemente la película más detallada jamás hecha sobre el oficio de ingeniero: cálculos con regla, remaches, curvas de ala, ensayos que fracasan, un modelo que se rompe en pruebas. Miyazaki filma el trabajo técnico con la misma emoción con la que otros filman una batalla.
Y no oculta el contexto material: Japón es un país pobre que lleva los prototipos al aeródromo tirados por bueyes mientras invierte fortunas en armamento. Esa imagen —tecnología punta arrastrada por animales— es la crítica económica más eficaz del film.
La doble polémica
La película fue atacada desde los dos lados. En Japón, la derecha nacionalista se indignó porque Miyazaki publicó al mismo tiempo un ensayo contra la reforma del artículo 9 de la Constitución pacifista y a favor de reconocer las agresiones japonesas en Asia. En Corea y China, y también entre parte de la crítica occidental, se la acusó de embellecer la vida del hombre que diseñó el caza con el que se atacó Pearl Harbor.
El propio Miyazaki dijo que la hizo con «sentimientos encontrados» y que sabía que iba a molestar a todo el mundo. Es su película más adulta precisamente porque se niega a resolver el problema moral que plantea.
Nahoko y la belleza que se acaba
La historia de amor procede de otra fuente: la novela El viento se ha levantado de Tatsuo Hori, escritor tuberculoso que ambientó su relato en un sanatorio de montaña. Miyazaki fusionó las dos biografías.
El resultado es despiadado: Nahoko abandona el sanatorio donde podría vivir más tiempo para pasar sus últimos meses junto a Jirō mientras él trabaja. Ella fuma a su lado para que él pueda dibujar con una mano y sostenerla con la otra. Todo en la película se sacrifica al trabajo, y la película lo sabe.
Se levanta el viento. Hay que intentar vivir.
Paul Valéry, citado en la película

Escenas clave y qué significan
El terremoto de Kantō
La tierra se ondula como una manta sacudida, los trenes descarrilan y una ola de fuego avanza sobre Tokio. El sonido del temblor es un rugido gutural humano.
El sueño con Caproni
Jirō se encuentra en sueños con el ingeniero italiano Giovanni Caproni, que le muestra aviones imposibles y le pregunta si prefiere un mundo con pirámides o sin ellas.
El avión de papel
Jirō y Nahoko se comunican lanzando aviones de papel desde una terraza en el sanatorio de montaña.
El campo de restos
En el último sueño, Jirō contempla una llanura sembrada de cazas Zero destrozados. Caproni le dice que no volvió ninguno.

Significados ocultos
Todo lo que la película dice sin decirlo: referencias, decisiones de dibujo, guiños culturales y lecturas que se sostienen con lo que hay en pantalla.
La pregunta de las pirámides
Caproni pregunta a Jirō si prefiere un mundo con pirámides o sin ellas. Es el centro filosófico del film: ¿merece la pena la belleza construida sobre el sufrimiento? Nadie responde; Jirō elige el mundo con pirámides y carga con ello hasta el último plano.
Los aviones son sueños malditos
«Los aviones son sueños hermosos, y los ingenieros son maldecidos por ellos». Jirō sabe desde el principio que su obra servirá para matar y sigue adelante porque quiere hacerla bien. La película no lo absuelve ni lo condena.
Todos los sonidos son voces humanas
Motores, viento, terremoto: el diseño sonoro se construyó con voces grabadas y procesadas. La catástrofe suena como un ser vivo, y el efecto es especialmente perturbador en el terremoto de Kantō.
Prototipos punteros arrastrados por bueyes
Japón invierte fortunas en armamento y lleva sus aviones al aeródromo tirados por animales. La imagen es la crítica económica más eficaz del film: un país pobre gastándose el futuro en armas.
El avión de papel es la única máquina inocente
En el sanatorio, Jirō y Nahoko se comunican lanzando aviones de papel. Es el único momento en que volar sirve exclusivamente para unir a dos personas, justo antes de que el ingeniero convierta ese sueño en un arma.
Nahoko elige morir acompañada en vez de vivir más tiempo
Abandona el sanatorio donde podría durar más para pasar sus últimos meses junto a Jirō mientras él trabaja. Se sienta a fumar a su lado para que él pueda dibujar con una mano. Todo en la película se sacrifica al trabajo, y la película lo sabe.
El verso de Valéry ordena el relato
«Se levanta el viento, hay que intentar vivir». El viento trae en el film el amor, la enfermedad y la guerra, siempre desde fuera y siempre sin permiso.
El final ocurre en un cementerio de sus propias creaciones
El último sueño muestra una llanura sembrada de cazas Zero destrozados y Caproni dice que no volvió ninguno. La polémica sobre si la película glorifica al diseñador del Zero ignora sistemáticamente este plano.
La doble condena política
La derecha nacionalista japonesa lo atacó por publicar un ensayo contra la reforma de la Constitución pacifista; parte de la crítica asiática y occidental lo atacó por embellecer al ingeniero de un arma de guerra. Miyazaki dijo que la hizo con sentimientos encontrados y sabiendo que molestaría a todos.

Símbolos y objetos
El viento
El verso de Paul Valéry que da título a la película —«se levanta el viento, hay que intentar vivir»— aparece dos veces y ordena todo el relato: el viento trae el amor, la enfermedad y la guerra.
Las gafas
La miopía de Jirō lo aparta del pilotaje y lo condena al despacho. Nunca verá volar sus aviones de cerca.
La caballa
En una escena, Jirō analiza la curva de la espina de una caballa para diseñar un ala. La belleza técnica nace de mirar la comida con atención.
El cigarrillo
Fumar junto a una enferma de tuberculosis fue lo que más criticó la sociedad japonesa antitabaco. Miyazaki respondió que era exactamente la imagen que quería: amor egoísta y adulto.

Curiosidades
El protagonista está doblado en japonés por Hideaki Anno, director de Evangelion, que no es actor. Miyazaki lo eligió por su voz plana y sin emoción.
Todos los efectos de sonido de motores, viento y terremoto se hicieron con voces humanas grabadas y procesadas.
Jirō Horikoshi existió: diseñó el Mitsubishi A6M Zero, el caza más avanzado de su tiempo. Murió en 1982.
El título procede de un verso de Paul Valéry: «Le vent se lève, il faut tenter de vivre», que también da nombre a la novela de Tatsuo Hori en que se basa la trama amorosa.
Miyazaki publicó durante el estreno un ensayo contra la reforma de la Constitución pacifista japonesa; sectores nacionalistas lo acusaron de antipatriota mientras otros lo acusaban de glorificar al diseñador del Zero.
Anunció su retirada de los largometrajes en septiembre de 2013, tras el estreno. Fue la sexta vez que lo hacía.
El estudio tuvo prohibido usar la palabra «Zero» en la promoción japonesa para evitar el uso político de la película.
Fue candidata al Óscar a la mejor película de animación en 2014, categoría que ganó Frozen.
Fue la película más taquillera de Japón en 2013.
El personaje del alemán Castorp, que advierte a Jirō de lo que se avecina, es un guiño a La montaña mágica de Thomas Mann.
La canción final, «Hikōkigumo» («estelas de avión»), es un tema de Yumi Matsutoya de 1973 sobre una chica que muere joven. Miyazaki la eligió antes de terminar el guion.
El manga original que Miyazaki dibujó para la revista Model Graphix presenta a Jirō con cabeza de cerdo, como Porco Rosso.

Galería
Fotogramas oficiales publicados por Studio Ghibli.





La música
Hisaishi escribe la partitura más europea de su carrera: acordeón, mandolina, cuerdas de sabor centroeuropeo y una melodía principal que se repite con distintos grados de tristeza. La coda con «Hikōkigumo» de Yumi Matsutoya cambia por completo el registro del final.
Preguntas frecuentes
¿Es una historia real?
¿La película glorifica al diseñador del caza Zero?
¿Qué significa el título?
¿Cómo se hicieron los sonidos de los aviones?
¿Fue la última película de Miyazaki?
Recepción y datos
| Taquilla | ≈ 12.020 millones de yenes; número uno en Japón en 2013 |
|---|---|
| Premios | Candidata al Óscar 2014; Premio de la Academia Japonesa a la mejor animación |
| Polémica | Atacada simultáneamente por nacionalistas japoneses y por críticos en Asia oriental |
| Estatus | Considerada por muchos su película más adulta |
Dónde verla
Netflix en España y Latinoamérica; HBO Max en Estados Unidos.


