Haru en el reino de los gatos
Neko no Ongaeshi · 猫の恩返し · 2002 · dirigida por Hiroyuki Morita
El único spin-off del estudio: el Barón de Susurros del corazón tiene su propia aventura.
En una frase
Empezó como un cortometraje de veinte minutos encargado por un parque temático. Cuando el proyecto se cayó, Ghibli lo convirtió en largometraje.

Haru salva a un gato que cruza la calle con un regalo en la boca. Resulta que era el príncipe heredero del Reino de los Gatos, y el reino, agradecido, decide recompensarla: primero le llenan el jardín de plantas de gato, después le dejan ratones en la taquilla y finalmente la secuestran para casarla con el príncipe.
Para escapar, Haru busca a la Oficina de los Gatos y al Barón Humbert von Gikkingen, una figurita de porcelana con vida propia, un cuervo llamado Toto y un gato blanco enorme y perezoso, Muta.
Análisis
Ghibli en modo ligero, y no pasa nada
Setenta y cinco minutos, ritmo de comedia, ningún mensaje ecológico ni existencial. La película se ha criticado por menor y esa crítica es en parte injusta: el estudio necesitaba probar que podía hacer cine de entretenimiento puro y que podía dirigirlo alguien nuevo.
Hiroyuki Morita, animador que venía de Mis vecinos los Yamada, dirigió su única película aquí después de que Miyazaki viera su storyboard y le diera vía libre.
El favor que aplasta
El título japonés, Neko no Ongaeshi, significa literalmente «la devolución del favor del gato». El ongaeshi es un género entero del folclore japonés: un animal al que alguien ayudó vuelve en forma humana para pagar la deuda. El más conocido, Tsuru no Ongaeshi, el de la grulla, termina en desgracia, y casi todos terminan igual: el agradecimiento se convierte en una carga que arruina a quien lo recibe.
La película es ese cuento en clave de comedia. El Reino de los Gatos no es malvado: está sinceramente agradecido. El problema es que nadie le pregunta a Haru qué quiere, y su gratitud se le echa encima en forma de plantas en el jardín, ratones en la taquilla y, al final, una boda. Detrás hay una idea muy japonesa, la del giri, la obligación social que se contrae sin haberla pedido y de la que no es de buena educación escapar.
Por eso la solución no puede ser vencer al Rey Gato: hay que rechazar el regalo, que es socialmente mucho más difícil que ganar una batalla.
Convertirse en gato
El motor del relato es una transformación gradual: cuanto más se deja llevar Haru, más gato es. Le salen orejas, bigotes y pelo. La lectura es directa: quien no decide por sí mismo acaba adoptando la forma que le dan.
Es la misma idea que El viaje de Chihiro planteaba un año antes con los cerdos, en una versión mucho más ligera. El consejo final del Barón —«creed en vosotros mismos»— resulta simple, pero el mecanismo que lo sostiene está bien construido.
Cuando dudes de ti mismo, escucha a tu propio corazón. Es lo único que sabe hacia dónde vas.
El Barón

Escenas clave y qué significan
La procesión nocturna de los gatos
Una comitiva de gatos bípedos con antorchas recorre la calle de Haru de noche para agradecerle el favor.
Los regalos que invaden el jardín
El jardín de Haru amanece cubierto de plantas de gato, su taquilla del instituto llena de ratones y su habitación con cajas de hierba gatera.
La Oficina de los Gatos
Haru se encoge y entra en una plazoleta en miniatura escondida en un cruce de calles. Dentro, el Barón sirve té en tazas diminutas.
Yuki y las galletas de pescado
Yuki, la gata blanca de la corte, le recuerda a Haru que de niña le dio de comer cuando estaba hambrienta.
El laberinto de la torre
Haru, ya medio gata, sube por un laberinto que se desmorona mientras amanece; la salida es la propia caída.

Significados ocultos
Todo lo que la película dice sin decirlo: referencias, decisiones de dibujo, guiños culturales y lecturas que se sostienen con lo que hay en pantalla.
Volverse gato es dejar de decidir
A Haru le salen orejas y bigotes a medida que se deja llevar. Es la misma idea que Chihiro planteaba un año antes con los cerdos, en versión ligera: quien no decide por sí mismo acaba adoptando la forma que le dan.
El desfile nocturno, otra vez
La comitiva de gatos con antorchas es un Hyakki Yagyō, el desfile de cien demonios del folclore. Ghibli lo lleva a tres películas: Pompoko, Chihiro y esta.
Ghibli citándose a sí mismo
El Barón nació en Susurros del corazón como el objeto que inspiraba la novela de Shizuku. Aquí protagoniza esa novela. La película es, en cierto modo, el libro que Shizuku estaba escribiendo.
La salida es saltar
El clímax se resuelve con una decisión física, no con un hechizo: hay que tirarse. Coherente con una película sobre recuperar la voluntad.
Un ongaeshi que sale torcido
El título japonés significa «la devolución del favor del gato». El ongaeshi es un género del folclore: un animal al que alguien ayudó vuelve para pagar la deuda, y en el cuento más famoso, el de la grulla, la cosa acaba mal. Aquí pasa lo mismo en clave de comedia. El reino está sinceramente agradecido; el problema es que nadie le pregunta a Haru qué quiere, y la deuda se le viene encima.
El favor que Haru ni recuerda
Yuki, la gata blanca de la corte, le recuerda que de pequeña le dio unas galletas cuando estaba hambrienta. Ese es el ongaeshi auténtico de la película, y funciona al revés que el otro: no lo pidió nadie, no vino con desfile y llega justo cuando hace falta.
Los regalos están pensados desde el otro lado
Hierba gatera en el jardín, ratones en la taquilla, cajas de plantas en la habitación. Cada regalo es perfecto si eres un gato. El chiste sostiene toda la primera media hora y explica el conflicto entero sin una sola línea de diálogo.
Todo ocurre en una noche
El portal se cierra al amanecer, así que la película tiene un reloj corriendo desde el primer minuto. Es la regla clásica del cuento de encantamiento y también la razón de que dure setenta y cinco minutos sin que se note el recorte: nació como corto y nunca perdió esa forma.

Símbolos y objetos
El Barón
Nacido en Susurros del corazón como objeto que inspira una novela, aquí es el protagonista de esa novela. Es Ghibli citándose a sí mismo.
Muta
El gato gordo que guiaba a Shizuku en 1995 reaparece con nombre y carácter. Es el mismo diseño.
Las orejas de Haru
La transformación física como medida exacta de la falta de voluntad del personaje.
El amanecer
El portal al Reino de los Gatos se cierra con la primera luz. La regla clásica de los cuentos de encantamiento, y también un reloj: la película entera transcurre en una sola noche.

Curiosidades
Nació como encargo de un parque temático para un cortometraje de unos veinte minutos que nunca se produjo en ese formato.
Es el único spin-off del catálogo: continúa un elemento de Susurros del corazón a partir de otro manga de Aoi Hiiragi, Baron: el barón gato.
Hiroyuki Morita fue elegido por Miyazaki tras ver su storyboard; es su única dirección de largometraje.
Es la película más corta del catálogo junto a Puedo escuchar el mar.
Se estrenó con el cortometraje Ghiblies Episodio 2, una pieza experimental sobre la vida en el propio estudio.
El Barón está doblado en japonés por Yoshihiko Hakamada y en inglés por Cary Elwes.
Fue un notable éxito de taquilla en Japón pese a su naturaleza menor: la marca Ghibli ya vendía por sí sola.
Aoi Hiiragi dibujó el manga original a petición del propio estudio, tras el éxito de Susurros del corazón.
El encargo se llamaba internamente «el proyecto del gato» y arrancó en 1999. Miyazaki fijó de entrada solo tres elementos: el Barón, Muta y una tienda de antigüedades. Todo lo demás se construyó a partir de ahí.
Cuando el parque temático canceló el encargo, Miyazaki reconvirtió el material en una prueba para directores noveles del estudio.
Morita dedicó nueve meses a traducir el manga a 525 páginas de storyboard. Fue eso lo que convenció a Miyazaki y a Suzuki de convertirlo en largometraje.
Miyazaki y Suzuki decidieron convertirlo en largometraje en parte por el personaje: Haru les pareció creíble.
Morita dejó Ghibli después del estreno. Sigue siendo su único largometraje para el estudio.
El cuervo Toto es un personaje nuevo: no aparecía en Susurros del corazón. En cambio Muta sí, aunque allí Shizuku lo llama Luna y solo en la tienda de antigüedades lo llaman Muta.
El nombre completo del Barón es Humbert von Gikkingen, y su diseño se mantuvo idéntico al de 1995.
El presupuesto rondó los 20 millones de dólares y la recaudación mundial superó los 65 millones.
Ganó el Premio de Excelencia del Japan Media Arts Festival de 2002. En Rotten Tomatoes conserva un 88% de críticas positivas, bastante más de lo que sugiere su fama de obra menor.

Galería
Fotogramas oficiales publicados por Studio Ghibli.





La música
Yuji Nomi vuelve tras Susurros del corazón con una partitura de aire jazzístico y ligero, con acordeón y vibráfono. El tema final, «Kaze ni Naru» de Ayano Tsuji, cantado con ukelele, es uno de los más populares del estudio en Japón.
Preguntas frecuentes
¿Es una secuela de Susurros del corazón?
¿Por qué Haru se convierte en gata?
¿Por qué es tan corta?
¿Qué significa el título japonés?
¿Quién es Muta y de dónde sale?
¿Por qué Hiroyuki Morita no dirigió nada más en Ghibli?
Recepción y datos
| Taquilla | ≈ 6.470 millones de yenes |
|---|---|
| Duración | 75 minutos |
| Crítica | Recibida como una obra menor y simpática |
| Curiosidad | Único spin-off del catálogo |
Dónde verla
Netflix en España y Latinoamérica; HBO Max en Estados Unidos.


