Rikako Muto
武藤里伽子 · Rikako
Alumna trasladada desde Tokio que descoloca a toda la clase
En una frase
Guapa, brillante, insoportable, y la película nunca le pide que sea otra cosa.

Rikako llega a mitad de curso a un instituto de Kōchi desde Tokio, con notas altísimas, buena en deporte y un desprecio poco disimulado por el sitio al que la han llevado. Sus compañeras la miran con recelo desde el primer día y ella no hace nada por remediarlo: no participa, no se disculpa, se salta lo que le apetece y trata a la gente con una condescendencia de ciudad que en Shikoku se nota mucho.
Debajo hay un divorcio. Su madre se la trajo a Kōchi, su padre se quedó en Tokio y ha rehecho su vida con otra mujer. Rikako monta un viaje a Tokio con una excusa, arrastra a Taku para no ir sola, le pide prestado el dinero y solo cuando llegan queda claro a qué ha ido: a comprobar con sus propios ojos que ya no tiene sitio en aquella casa. Vuelve a Kōchi sin decir una palabra de lo que ha visto, y a los pocos días le cruza la cara a Taku en el instituto.
Lo notable, para 1993 y para el estudio, es que la película no la corrige. No hay escena en la que se arrepienta, ni momento en el que se gane al espectador. Deja ver que su crueldad es defensa y que a los diecisiete años no había aprendido otra manera de pedir compañía, y con eso basta. Cuando termina el instituto vuelve a Tokio, que es a donde siempre quiso volver.
Qué representa
Cada lectura lleva su etiqueta: lo que se ve en pantalla, lo que ha dicho el estudio, lo que es interpretación y lo que es teoría del público sin confirmar.
El derecho a caer mal Interpretación
Rikako es manipuladora y clasista, y el guion no le pone contrapesos amables. En una tradición donde la chica de la que se enamora el protagonista suele ser luminosa, colocar a alguien que resulta antipático durante hora y cuarto era casi transgresor.
Lo que Taku no vio Interpretación
El espectador tiene información que el narrador no procesa: el divorcio, la soledad, el instituto entero mirándola. La distancia entre lo que Rikako hace y lo que le está pasando es el tema real de la película.
Kōchi contra Tokio Hecho
El choque no es solo de carácter, es geográfico y de clase. El acento local, el instituto de provincias y la certeza de Rikako de estar de paso organizan toda su relación con los demás, y esa capa desaparece en cualquier versión doblada.
Sus escenas
La llamada para ir a Tokio
Rikako le propone a Taku el viaje con una excusa preparada y una petición de dinero. La escena la define entera: pide ayuda de la única manera que sabe, que es no pidiéndola.
La casa del padre
En Tokio descubre que su padre vive con otra mujer. La película se lo muestra al espectador casi de refilón, sin escena de llanto, y sigue adelante.
La bofetada
De vuelta en el instituto, con los rumores corriendo, Rikako abofetea a Taku delante de todos. No hay música, ni explicación, ni reconciliación posterior.
Curiosidades
La dobla Yōko Sakamoto, en uno de sus pocos papeles conocidos.
El personaje procede de la novela de Saeko Himuro publicada por entregas en la revista Animage entre 1990 y 1992.
Existe una secuela literaria de Himuro, Umi ga Kikoeru II, que nunca se ha adaptado.
Su diseño, obra de Katsuya Kondō, se apartó a propósito del canon de heroína del estudio: rasgos más adultos y menos expresividad facial.
Kōchi aparece dibujada con tal fidelidad que la ciudad se ha convertido en destino de peregrinaje para seguidores de la película.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Rikako se comporta tan mal?
Porque acaba de perder su ciudad, su instituto y la familia que tenía, y su manera de defenderse es no dar tregua a nadie. La película lo enseña sin justificarlo ni pedir simpatía.
¿Rikako estaba enamorada de Taku?
Eso es lo que le dicen a Taku sus compañeros en la reunión de antiguos alumnos, años después. La película nunca se lo hace decir a ella.
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